Ángel González: el hombre y el poeta Imprimir
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Literatura - Poesía contemporánea

Publicado por José S. Carrasco Molina en Tonos Digital nº 16

Hay un refrán español que afirma que “nunca es tarde si la dicha es buena”. Y si lo traigo aquí a colación no es por mi afición al refranero español, algo muy rico y muy nuestro, sino porque tengo que confesar que descubrí muy tarde la poesía de Ángel González. Porque yo no tuve la suerte de dar con un profesor que me la diera a conocer y que se emocionara con ella. Es por ello por lo que hasta los treinta años no me enfrenté a unos versos del poeta. Y fue nada menos que ese soneto del alga que, como un tesoro preciado, tenemos en el aula 4 de nuestro IES Diego Tortosa, enmarcado y escrito por el propio autor ovetense. Cuando yo leí eso de: Alga quisiera ser, alga enredada/ en lo más suave de tu pantorrilla, algo raro sentí dentro porque nunca pensaba que alguien podía ser capaz de encontrarle valor poético a una situación tan molesta como que se nos enrede un algo cuando vamos caminando por la orilla de una playa. Hay que ser no sólo poeta, sino gran poeta, para conseguir emocionar con esos materiales, en principio no demasiado líricos. Porque ese soneto expresaba algo tan repetido desde las primeras muestras líricas como el deseo de cercanía de la persona amada, la necesidad de tenerla cerca, pero lo hacía con unas palabras e imágenes tan plásticas como sorprendentes y  llenas de lirismo como muy pocos lo habían hecho antes.

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